El reciclaje es un proceso en el que recolectamos material ya usado para poder utilizarlo nuevamente con el mismo o similar propósito. Incluye la recolección, selección y procesamiento del material recolectado. En los últimos años, el reciclaje de residuos electrónicos, incluido el reciclaje de baterías, ha cobrado cada vez más relevancia. Cada batería consta de varias partes básicas, a saber, electrodos (cátodo y ánodo) y electrolito. Como electrodos se utilizan diversos metales como plomo, cadmio, plata, mercurio o materiales que contienen litio, cobalto, hierro o níquel, muchos de los cuales son perjudiciales para la salud humana.
El electrolito es una mezcla de diferentes sustancias químicas que pueden ser muy perjudiciales para los seres humanos y su medio ambiente. Debido a su composición, las baterías usadas deben desecharse en áreas designadas y no en residuos municipales o vertederos ilegales. El proceso de reciclaje de baterías es complejo, pero muy importante porque permite que esas sustancias nocivas no se encuentren en nuestro entorno, sino que se aprovechen para obtener baterías nuevas o sus piezas. Es interesante que la batería de plomo 99% se pueda reciclar y que a partir de la vieja se pueda fabricar una batería completamente nueva. El reciclaje de baterías de iones de litio se está desarrollando cada vez más debido a su amplia aplicación, especialmente por su uso en coches eléctricos, pero a diferencia de las baterías de plomo, no se pueden reutilizar en un porcentaje tan grande.