Siempre me he preguntado por qué un barco no se hunde cuando pesa tanto. Pero no se trata de peso, sino de densidad. Coloque una mandarina sin pelar y otra pelada con mucho cuidado en un recipiente lleno de agua. Una mandarina pelada se hunde, una sin pelar flota. El espacio entre la cáscara y el centro de la mandarina reduce su densidad general, por lo que no puede hundirse.
Equipo: Estudiantes de la Facultad de Química Física